News Release

Pulpos gigantes «parecidos al kraken» eran los depredadores principales de los océanos del Cretácico

Summary author: Walter Beckwith

Peer-Reviewed Publication

American Association for the Advancement of Science (AAAS)

Los principales depredadores oceánicos durante el Cretácico eran, principalmente, reptiles marinos gigantes y tiburones, o al menos eso creían los investigadores. Ahora, un nuevo estudio sugiere que colosales pulpos «parecidos al kraken» cazaban en los mares del Cretácico Superior, alcanzando hasta 19 metros de longitud y compitiendo—y tal vez incluso depredándolos— con grandes depredadores oceánicos como los mosasaurios.  Durante cientos de millones de años, se pensó que los ecosistemas marinos estaban dominados por grandes depredadores vertebrados. Los invertebrados servían como presas de menor tamaño. Sin embargo, a diferencia de los invertebrados con caparazón, los pulpos siguieron una trayectoria evolutiva única. En lugar de caparazones protectores, estas criaturas desarrollaron cuerpos blandos, lo que les proporcionó una movilidad, una visión y una inteligencia sin precedentes. Algunas de estas especies también alcanzaron tamaños enormes y actuaron como depredadores de primer orden; sin embargo, su papel ecológico exacto sigue siendo incierto debido a la escasa evidencia fósil.

 

Con el objetivo de subsanar esta laguna, Shin Ikegami y sus colegas evaluaron los patrones de desgaste en las mandíbulas fosilizadas de antiguos parientes del pulpo. El desgaste de la mandíbula —provocado al morder presas duras y esqueléticas— deja daños característicos similares a los que se observan en los cefalópodos modernos que rompen conchas. Las mediciones de la mandíbula de un pulpo también pueden utilizarse para estimar el tamaño corporal total. Ikegami y su equipo reexaminaron 15 mandíbulas fósiles de gran tamaño de antiguos parientes del pulpo e identificaron claros signos de desgaste en especímenes especialmente bien conservados. Mediante técnicas avanzadas de prospección digital de fósiles, descubrieron 12 mandíbulas adicionales de pulpos con aletas en sedimentos del Cretácico Superior (hace unos 100 a 72 millones de años).  Al analizarlas, identificaron dos especies principales: Nanaimoteuthis jeletzkyi y N. haggarti. Según los autores, estos pulpos con aletas, en particular la especie N. haggarti, alcanzaban tamaños excepcionales, que oscilaban entre los 7 y los 19 metros, rivalizando con el tamaño de los reptiles marinos gigantes de la época y constituyéndose, posiblemente, en los invertebrados más grandes descritos hasta la fecha.  Además, en los ejemplares de mayor tamaño, las mandíbulas presentaban un desgaste considerable y las características que en los juveniles pequeños eran afiladas se iban embotando y redondeando con el paso del tiempo. Los patrones de desgaste sugieren que estas criaturas eran carnívoros activos que, habitualmente, rompían caparazones duros y huesos con mordiscos poderosos, y utilizaban sus largos y flexibles brazos para atrapar presas de gran tamaño mientras las desmembraban con sus fuertes picos, un comportamiento que se ha relacionado con una inteligencia avanzada. Según Ikegami y su equipo, los hallazgos indican que N. jeletzkyi y N. haggarti no eran meras presas, sino participantes muy activos en la configuración de los ecosistemas marinos, desempeñando funciones que antes se atribuían únicamente a los grandes vertebrados.


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