News Release

Las momias chilenas conservan un antiguo genoma de la viruela, que vincula la enfermedad con la colonización europea

Summary author: Walter Beckwith

Peer-Reviewed Publication

American Association for the Advancement of Science (AAAS)

El análisis del ADN de momias chilenas ha revelado la cepa de viruela antigua más temprana conocida en América. Los hallazgos ofrecen la evidencia genética más clara hasta la fecha de que la colonización europea llevó esta enfermedad al Nuevo Mundo. La viruela fue una de las enfermedades más mortíferas introducidas en América durante la colonización europea. Se estima que la rápida propagación de la enfermedad por América del Norte, América Central y América del Sur provocó la muerte de entre tres y cuatro millones de personas, especialmente entre las poblaciones indígenas que carecían de inmunidad previa. Sin embargo, debido a la falta de genomas antiguos del virus de la viruela procedentes de América, aún quedan muchas incógnitas sobre las cepas virales responsables. Bruno González y sus colegas identificaron ADN antiguo del virus de la viruela en dos indígenas momificados de la época inca y del período colonial temprano, hallados en el norte de Chile, que vivieron entre 1492 y 1631 d. C. Los dos genomas virales antiguos eran casi idénticos, lo que indica que los individuos probablemente se infectaron durante el mismo brote o con la misma cepa circulante. Esto proporciona una inusual prueba molecular directa de que una cepa de viruela circulaba en la América del Sur de la época colonial. Según González et al., el denominado linaje «CAM9» de la viruela constituye el genoma de viruela más antiguo conocido en América.

 

Al comparar los genomas chilenos de la viruela con virus de la viruela antiguos y modernos, los autores descubrieron que este linaje, hasta ahora desconocido y actualmente extinto, ocupa una posición evolutiva entre las cepas europeas de la Alta Edad Media y los linajes que posteriormente dieron lugar a la viruela moderna. Esta posición evolutiva aporta pruebas moleculares de que la viruela llegó a América con la colonización europea. Los genomas también permitieron a los investigadores rastrear patrones de inactivación génica y mutación, lo que reveló cambios en las tasas de evolución viral que parecen estar vinculados a importantes transformaciones demográficas y epidemiológicas ocurridas durante la época colonial.

 

Para los periodistas interesados en temas relacionados con la integridad de la investigación, la coautora del estudio, Constanza de la Fuente Castro, señala: «El campo del ADN antiguo ha estado en el punto de mira debido a dos preocupaciones concretas. En primer lugar, dada la naturaleza destructiva de los análisis, se toman muestras de restos humanos únicos e irremplazables en todo el mundo, lo que plantea interrogantes sobre el consentimiento, su custodia responsable y su conservación futura. En segundo lugar, persisten las relaciones asimétricas en la investigación: las muestras proceden del Sur Global, mientras que la financiación, el análisis y la toma de decisiones —así como las consiguientes autorías principal y de correspondencia— siguen concentrados en instituciones del Norte Global. Las directrices sobre participación comunitaria y las críticas a la «investigación helicóptero» han impulsado el campo hacia una mayor rendición de cuentas, pero su aplicación sigue siendo voluntaria. Me gustaría que las revistas científicas y los organismos financiadores exigieran un coliderazgo local documentado, información transparente sobre la procedencia y registros de consentimiento, junto con una inversión sostenida en la capacidad de los laboratorios de los lugares de origen de los restos».


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