News Release

De lo resbaladizo a lo pegajoso: Cómo fabrican los caracoles su «baba»

Summary author: Walter Beckwith

Peer-Reviewed Publication

American Association for the Advancement of Science (AAAS)

¿Cómo producen los caracoles esa «baba» (moco) capaz de desempeñar tantas funciones, desde ayudarles a deslizarse y adherirse hasta servirles como mecanismo de defensa? Un nuevo estudio revela que el colágeno y el calcio actúan conjuntamente para ajustar con precisión las propiedades mecánicas del moco de los caracoles en función de cada tarea, lo que podría inspirar el desarrollo de adhesivos y otros materiales novedosos beneficiosos para el ser humano. «El moco de caracol tiene un gran potencial como fuente de inspiración para diversas aplicaciones sostenibles, como la cicatrización de heridas y la administración de fármacos, y actualmente suscita un gran interés comercial», afirman los autores. El moco está muy extendido en el reino animal, donde suele lubricar y proteger los tejidos, además de contribuir a la defensa frente a los patógenos. Sin embargo, en algunas especies, el moco actúa como un material especializado fuera del cuerpo y forma sustancias viscosas cohesivas o adhesivas que se utilizan para capturar presas, defenderse o adherirse. Los caracoles terrestres, como Cepaea nemoralis, resultan especialmente útiles para estudiar estos materiales, ya que producen varios tipos de moco con fines distintos. El moco de los caracoles se compone principalmente de agua, además de glucoproteínas (mucinas) e hidratos de carbono complejos. Sin embargo, se sabe poco sobre los mecanismos moleculares y estructurales que permiten a un mismo organismo producir materiales con propiedades tan dispares a partir de un repertorio limitado de materiales biológicos. En este estudio, Mariella Gabler y sus colegas examinaron cinco secreciones distintas de C. nemoralis, cada una adaptada a una función diferente: un moco lubricante que permite al caracol desplazarse; un moco adhesivo que fija la concha a las superficies; un moco protector que contiene calcita; un moco amarillo muy pegajoso, excepcionalmente extensible y resistente al desgarro; y un moco espumoso que, según se cree, disuade a los depredadores. Mediante análisis proteómicos y de materiales, así como técnicas de imagen, Gabler y sus colegas descubrieron que los distintos tipos de moco comparten una composición proteica similar, en la que el colágeno VI actúa como principal componente estructural, mientras que las diferencias en el contenido de colágeno y la incorporación de carbonato cálcico amorfo (ACC) determinan las propiedades específicas de cada tipo de moco. El calcio actúa como fuente de iones para la reticulación del moco húmedo y como precursor mineral en el moco seco, lo que permite que este desempeñe distintas funciones mecánicas.


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