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Cómo catalizar la comunidad: químicos, líderes de Navajo capacitan sobre el agua limpia

Al combinar la investigación sobre la calidad del agua con el compromiso de la comunidad, científicos y líderes tribales ayudan a los residentes a identificar fuentes de agua potable segura.

Reports and Proceedings

American Chemical Society

Cómo catalizar la comunidad: químicos, líderes de Navajo capacitan sobre el agua limpia

image: Un pozo de ganado no regulado en la Nación Navajo occidental utilizado por hogares sin fontanería interior. view more 

Credit: Jani C. Ingram

CHICAGO, 26 de agosto de 2026 — Muchas comunidades nativas estadounidenses de las áreas rurales confían en el agua de pozo, pero la calidad y seguridad de esa agua puede variar significativamente. Por ende, los investigadores liderados por Jani C. Ingram midieron los niveles de metales pesados en agua de pozo en tierras tribales en una asociación comunitaria con la Nación Navajo. Después de recopilar datos sobre la calidad del agua, los investigadores y líderes tribales diseñaron las mejores prácticas para distribuir recursos educativos sobre el agua potable segura a los residentes de las reservas de Navajo.

Los investigadores presentarán sus resultados en la reunión de otoño de la Sociedad Estadounidense de Química (American Chemical Society, ACS) durante el simposio “Compromiso de la comunidad como catalizadora para el manejo de calidad del agua limpia” en McCormick Place. ACS Fall 2026 se celebra del 23 al 27 de agosto.

“Quedó claro que nadie controlaba estos pozos. Todos los habitantes de la reserva en esa situación deben buscar sin ayuda una fuente de agua para sus hogares.” — Jani C. Ingram

Durante la Guerra Fría, las tierras tribales de la Nación Navajo en Arizona, Nuevo México y Utah se explotaron mucho en busca de uranio, un metal pesado que se encuentra en las rocas y es necesario para las armas nucleares y la energía nuclear. Ingram recuerda haber escuchado historias de familiares que trabajaban en las minas de uranio. Su madre es miembro de la Nación Navajo.

“Realmente no sabía la magnitud del abandono de esas minas”, comenta Ingram, química analítica y presidenta de los departamentos de Química y Bioquímica de la Universidad del Norte de Arizona. “Creo que uno supone que la gente limpiaba lo que desordenaba, pero esto no pasaba”.

El abandono de estas minas provocó que el uranio y otros metales pesados entraran en los recursos hídricos cercanos. Aunque se están implementando esfuerzos para limpiar las minas de uranio abandonadas, muchas han tenido el potencial de contaminar los pozos que suministran agua potable a las personas y al ganado. El consumo de agua con concentraciones elevadas de uranio, incluida la alteración de la función renal, tiene efectos negativos sobre la salud.

La mayoría de la población estadounidense tiene acceso a agua limpia regulada en sus hogares debido a la Ley de Agua Potable Segura. No obstante, en tierras navajas, hasta el 30 % de las viviendas dependen del agua de pozo privada, que no está regulada por esa ley.

“Quedó claro que nadie controlaba estos pozos”, señala Ingram. “Todos los habitantes de la reserva en esa situación deben buscar sin ayuda una fuente de agua para sus hogares”.

Esto hizo que Ingram trabajara con líderes tribales de la Nación Navajo para investigar la posible contaminación del agua. Trabajaron para identificar y medir la cantidad de uranio y otros metales pesados en los pozos de agua de la Nación Navajo.

Debido a que muchos de los pozos estaban en tierras rurales difíciles de alcanzar, Ingram confió en miembros de la Nación Navajo y estudiantes para acompañarla y localizar pozos de los cuales obtener muestras de agua. Sus colaboradores y ella encontraron niveles de uranio en algunos de los pozos por encima de 30 partes por mil millones, el límite superior para el agua potable segura establecido por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. La minería de uranio también puede aumentar la exposición de las personas a otras sustancias nocivas, como arsénico y manganeso, que Ingram también encontró en niveles elevados en las muestras de agua de pozo. Ingerir arsénico y grandes cantidades de manganeso puede causar efectos negativos en la salud, como cáncer y trastornos neurológicos, respectivamente.

El equipo de Ingram y sus colaboradores de la Nación Navajo diseñaron y distribuyeron materiales educativos que identificaban qué pozos se consideraban seguros para el abastecimiento de agua potable. Asistieron a reuniones de la comunidad tribal sobre reservas de Navajo, hablaron con los líderes de la comunidad e identificaron las formas más adecuadas desde el punto de vista cultural de compartir sus hallazgos con los miembros de la comunidad.

Ingram también proporcionó datos a otras organizaciones comunitarias que trabajan para educar a los residentes sobre fuentes de agua seguras. Por ejemplo, se puede acceder a los datos en un sitio web diseñado por la Universidad de Nuevo México que identifica pozos que se han probado en las reservas.

“Puede ver dónde está su comunidad en el mapa del sitio web y puede hacer clic en un pozo y obtener información sobre él. Les proporcionamos nuestros datos sobre esos pozos”, señala Ingram.

En última instancia, el objetivo de Ingram es brindar datos de calidad del agua revisados por pares a la Nación Navajo. Entonces los miembros de la comunidad pueden usar esos datos para respaldar sus solicitudes de mejora de infraestructura en tierras de reserva.

“Tener estos datos es realmente bueno para la comunidad”, menciona Ingram. “Si piden que se excave un nuevo pozo, suele ser que, cuanto más profundo es el pozo, más limpio está. O solicitan un sistema de filtrado en un pozo regulado. Nuestros datos les proporcionan otra herramienta para ayudar a presentar esos argumentos”.

El Instituto Nacional contra el Cáncer, el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental, la Agencia de Protección Ambiental, la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer, los Centros de Investigación para la Salud Nativos Estadounidenses y el Departamento de Energía de Estados Unidos financiaron la investigación.

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Nota para los periodistas: Notifique que esta investigación se presentó en una reunión de la American Chemical Society. La ACS no realiza investigaciones

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Title
Working with Navajo communities on water characterization

Abstract
This project aims to determine health risks and community impacts from exposure to environmental toxicants through contamination of water in Navajo communities. During the Cold War, the Navajo Reservation produced the largest supply of both raw and processed uranium ore purposed for US nuclear munitions. Although uranium mining ended in the 1980s, the mining left a legacy on the Navajo people and landscape. Increasingly, research demonstrates that mining activities released other elemental contamination into ground and surface water systems and harm a population’s health. Additionally, some work was focused on analyzing water sources for Per- and Polyfluoroalkyl Substances (PFAS). These studies emphasized sampling unregulated water systems and characterizing water quality in sources across the Navajo Nation. Because all samples were collected from water sites labeled as “unregulated,” there is no regulatory obligation to monitor these sites or warn communities of any contamination – an important public and environmental health gap. It is estimated that 30% of the homes on the Navajo Nation do not have indoor plumbing; thus, water hauling from a number of sources is common. This study utilized a community-engaged research model to explore exposure pathways and identify culturally applicable and community constructed models for mitigation and exposure reduction. Inductively coupled plasma mass spectrometry and atomic absorption spectroscopy were utilized to detect elemental components within samples collected from unregulated water supplies. The research demonstrated that a large proportion of sampled sites exceeded the United States Environmental Protection Agency’s maximum contaminant level for one or more of the elements analyzed. All water quality information gathered from this study has been shared with communities affected via flyers, reports, community presentations, and one-on-one meetings with community members.


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