image: Este diminuto laboratorio doméstico, que se encuentra fuera del Delon y Elizabeth Hampton Hall of Civil Engineering de Purdue, permite que los investigadores estudien la calidad del aire interior de manera más completa que en otros entornos. view more
Credit: Foto de la Universidad de Purdue/Kelsey Lefever
CHICAGO, 27 de agosto de 2026 — ¿Cómo huele una habitación limpia? Mucha gente dice cítricos, pinos o flores porque estas fragancias están presentes en los productos de limpieza. Un equipo de investigación dirigido por Brandon Boor descubrió que los compuestos aromáticos de los productos de limpieza —convencionales y de origen botánico— reaccionan con rapidez en el aire, formando nanopartículas que pueden penetrar profundamente en los pulmones si se inhalan. Para reducir la exposición a esta contaminación invisible, el equipo sugiere usar productos sin perfume, hacer funcionar ventiladores de escape y evitar los dispositivos generadores de ozono mientras se limpia.
Los investigadores presentarán sus resultados en la reunión de otoño de la Sociedad Estadounidense de Química (American Chemical Society, ACS) durante el simposio “Espacios interiores saludables: un puente entre el microbioma y la química”, en McCormick Place. ACS Fall 2026 se celebra del 23 al 27 de agosto.
“Es importante señalar que la limpieza elimina los virus y las bacterias de las superficies, pero también puede generar contaminación invisible del aire. No hay polvo ni humo visible en el aire, pero estas partículas se están formando.” — Brandon Boor.
“Demostramos que las reacciones de ozono en interiores con fragancias de limpieza producen nanopartículas que transportan una dosis respiratoria comparable o superior a lo que experimentaría al estar parado afuera a lo largo de una carretera concurrida”, menciona Boor, profesor adjunto de Ingeniería Civil y de Construcción de la Universidad de Purdue que estudia la calidad del aire en interiores. “Las partículas son diferentes en cuanto a su composición, pero la dosis total puede ser mayor. No se ve humo, polvo ni neblina en el aire. En cambio, se piensa que el aire huele muy bien, por lo que debe estar limpio”.
Boor y su colega Nusrat Jung, profesor adjunto de Ingeniería Civil y de Construcción de Purdue, comenzaron a estudiar el impacto de productos de limpieza y desinfectantes químicos en entornos interiores durante la pandemia de COVID-19. En ese trabajo, observaron que muchos de estos productos son muy perfumados. “Eso suele ser para crear un agradable aroma en el espacio interior”, indica Boor. “Sin embargo, el aire limpio no debería oler a frutas cítricas altamente concentradas. En realidad, no debería oler a nada”.
Los químicos atmosféricos establecieron previamente que los terpenos emitidos por las plantas, como el pineno de los pinos, reaccionan con el ozono para crear nanopartículas en el aire. Las nanopartículas se agrupan y, con el tiempo, crecen lo suficiente como para actuar como núcleos de condensación de las nubes. No obstante, en los bosques, los niveles de terpeno son relativamente bajos, por lo que la formación de partículas se produce de forma lenta.
El uso de productos perfumados en interiores libera terpenos a medida que los compuestos de fragancia se evaporan de las superficies o de las gotas pulverizadas. Los terpenos comunes en líquidos de limpieza incluyen pineno, limoneno (limón), timol (tomillo) y linalool (lavanda), y en concentraciones mucho más altas que las que se encuentran naturalmente en el exterior. En consecuencia, los niveles de terpenos aerotransportados durante la limpieza pueden alcanzar entre decenas y cientos de veces los encontrados en un bosque, señala Boor.
Para estudiar qué sucede en el proceso de limpieza rutinaria, los investigadores probaron los productos líquidos convencionales perfumados y los aerosoles y las toallitas desinfectantes que contienen productos botánicos en una casa modelo en el campus de Purdue. La casita tiene una cocina funcional, pisos de madera y un baño. Descubrieron que la misma química que forma nanopartículas en el exterior se produce en el interior en concentraciones más rápidas y más altas, lo que tiene importantes consecuencias para la salud humana.
Actividades como fregar, rociar encimeras y limpiar superficies con productos perfumados formaron miles de millones o billones de partículas, según el producto utilizado. La mayoría de las partículas, llamadas nanopartículas o partículas ultrafinas, tenían entre 1 y 30 nanómetros de diámetro, un rango de tamaño que a menudo pasa desapercibido para los monitores de calidad del aire domésticos. Cuando se les hizo un seguimiento, los investigadores observaron que la limpieza de rutina puede generar contaminación de partículas ultrafinas a niveles superiores a los que se encuentran al aire libre. Esto plantea posibles riesgos para la salud porque las partículas ultrafinas son lo suficientemente pequeñas como para depositarse en todas las vías respiratorias y en la profundidad de los pulmones. Allí, pueden contribuir a la irritación e inflamación del sistema respiratorio, o pueden llegar al torrente sanguíneo.
Lo más sorprendente para los investigadores fue la rapidez con la que se formaron y crecieron las partículas, ya que fue en cuestión de minutos. “Para cuando acaba de limpiar un espacio interior, ya ha formado muchas nanopartículas y las ha inhalado”, agrega Boor.
Más recientemente, Boor y Ernest Blatchley, profesor en Purdue, descubrieron que desinfectar simultáneamente el aire con lámparas germicidas de UV lejano (UV-C) y limpiar superficies con productos perfumados crea un ambiente propicio para formar nanopartículas. En efecto, las lámparas interactúan con el oxígeno en el aire y generan ozono, elevando los niveles de ozono en la pequeña casa a alrededor de 20 a 40 partes por mil millones, niveles comparables, aunque algo inferiores, a los del exterior en el momento de los experimentos. La combinación de niveles elevados de ozono y elevadas concentraciones de terpenos provocó una formación de partículas aún más intensa en la pequeña casa, lo que genera posibles preocupaciones por inhalación.
Boor quiere que estos hallazgos informen las elecciones de los consumidores, no los alarmen, y proporciona varias medidas que las personas pueden adoptar para reducir su exposición mientras limpian:
- Elija productos con bajo contenido de fragancia o sin fragancia.
- Evite aplicar varios productos perfumados en la misma sesión de limpieza.
- Haga funcionar ventiladores de escape o abra ventanas para ventilar el espacio.
- No limpie al mismo tiempo superficies con productos perfumados mientras utiliza dispositivos generadores de ozono, como lámparas UV-C lejanas.
“Es importante señalar que la limpieza elimina los virus y las bacterias de las superficies, pero también puede generar contaminación invisible del aire”, afirma Boor. “No hay polvo ni humo visible en el aire, pero estas partículas se están formando”.
Boor agradece a todos los estudiantes de posgrado que han trabajado con él en los experimentos de la pequeña casa junto con el apoyo de los estudiantes de pregrado.
La investigación fue financiada por una beca del National Science Foundation Faculty Early Career Development Program (CAREER) y la Alfred P. Sloan Foundation.
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Nota para los periodistas: Notifique que esta investigación se presentó en una reunión de la American Chemical Society. La ACS no realiza investigaciones
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Title
Indoor atmospheric nanoparticle formation from scented cleaning products
Abstract
Scented volatile chemical products, including surface cleaning agents and botanical disinfectants, are widely used indoors and represent a major source of reactive organic emissions. These products are routinely applied in homes and workplaces for surface cleaning and disinfection to reduce the presence of viruses and bacteria. However, their role in driving indoor atmospheric chemistry and nanoparticle formation remains poorly constrained. This presentation investigates the impact of scented cleaning product use on airborne nanoparticle nucleation, growth, and human exposure to secondary pollutants in indoor environments. Field and laboratory experiments were conducted in controlled residential and office settings using real-time, high-resolution measurements of volatile organic compounds and nanoparticle size distributions extending to the nanocluster aerosol (1–3 nm) regime. Surface cleaning and disinfection activities produced rapid increases in terpene and terpenoid mixing ratios (10–1,000 ppb), often exceeding levels observed in outdoor forested environments. These compounds reacted with indoor oxidants, particularly ozone, to initiate intense nanoparticle nucleation and growth events. Observed nucleation rates (~105 cm-3 s-1) and condensational growth rates (up to 300 nm h-1) exceeded typical outdoor values by orders of magnitude, resulting in transient indoor nanoparticle number concentrations of 105–108 cm-3. Rapid nanoparticle growth enabled survival to sizes that efficiently deposit throughout the human respiratory system, yielding inhalation dose rates comparable to or exceeding those from primary combustion sources such as traffic emissions. Both conventional and botanical cleaning products generated complex multiphase exposure scenarios involving reactive gases and secondary organic aerosol. These findings identify indoor surface cleaning and disinfection as key drivers of indoor atmospheric nanoparticle formation and highlight the need for improved building ventilation, air cleaning, and product formulation to mitigate exposure to secondary pollutants.