News Release

Los mares antiguos revelan épocas en las que la Tierra experimentó cambios rápidos con respecto a su eje

Summary author: Walter Beckwith

Peer-Reviewed Publication

American Association for the Advancement of Science (AAAS)

Los cambios en el nivel del mar en el pasado aportan nuevas pruebas de que, durante el Jurásico y el Cretácico, la Tierra sufrió episodios de «deriva polar verdadera» (TPW) rápida. «Estos hallazgos refutan la idea de que la TPW sea insignificante o persistentemente lenta», afirman los autores, «y ponen de relieve la necesidad de considerar la TPW como un factor de control episódico del cambio del nivel del mar y, probablemente, de otras dinámicas ambientales y biológicas globales». Dado que la Tierra no es una esfera perfecta, su eje de rotación se equilibra de forma natural gracias a la distribución de la masa en el planeta. Cuando los procesos tectónicos y del manto, como la deriva continental, redistribuyen la masa, este equilibrio puede verse alterado, lo que provoca que la Tierra sólida se reoriente con respecto a su eje de rotación, un fenómeno conocido como deriva polar verdadera. Durante la TPW, la corteza y el manto se desplazan efectivamente con respecto al eje de rotación de la Tierra, mientras que el núcleo y los cinturones climáticos permanecen fijos a dicho eje. Por lo tanto, los episodios de TPW de gran magnitud o rápidos podrían provocar cambios importantes en el clima, la biosfera y el campo magnético terrestre. Sin embargo, determinar si se ha producido una TPW rápida en el pasado resulta complicado, ya que el movimiento tectónico puede imitar la firma de la TPW. Estudios anteriores han arrojado interpretaciones contradictorias, que van desde una TPW insignificante o lenta hasta breves episodios de reorientación rápida y a gran escala.

 

En este trabajo, Mathew Domeier y sus colegas presentan una nueva forma de detectar una TPW rápida mediante el análisis de los cambios antiguos del nivel del mar. Dado que la TPW provocaría patrones predecibles y de alcance mundial de inundación y exposición continental, Domeier y su equipo analizaron mapas de estos cambios en intervalos de 10 millones de años y utilizaron modelos estadísticos para identificar patrones compatibles con una TPW rápida a lo largo de los últimos 320 millones de años. El análisis reveló cuatro intervalos con señales significativas de TPW, entre los que se incluyen el Cretácico medio (hace 100-90 millones de años) y el Jurásico tardío-Cretácico temprano (hace 150-140 millones de años). Estos hallazgos corroboran en líneas generales estudios paleomagnéticos y de movimiento de placas anteriores que han sugerido una TPW rápida. Es más, los hallazgos aportan pocas pruebas de una TPW rápida durante la mayor parte del Cenozoico y ninguna señal significativa que respalde la idea de que el rápido desplazamiento hacia el norte del supercontinente Pangea estuviera impulsado principalmente por la TPW durante el Carbonífero tardío y el Pérmico, lo que pone en tela de juicio esa explicación propuesta.


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