News Release

La microbiota intestinal humana influye en los efectos secundarios de las vacunas

Summary author: Walter Beckwith

Peer-Reviewed Publication

American Association for the Advancement of Science (AAAS)

Según un nuevo estudio, el microbioma de una persona podría ayudar a determinar si desarrollará fiebre tras recibir una vacuna. Los resultados sugieren que, en el futuro, se podría actuar sobre el microbioma y posiblemente sobre la dieta para reducir la inflamación relacionada con las vacunas sin comprometer la protección inmunológica que estas proporcionan.  Las vacunas son una herramienta fundamental para garantizar la salud pública, pero las respuestas inmunitarias y los efectos secundarios varían mucho de una persona a otra.  La fiebre y los síntomas similares a los de la gripe se encuentran entre las reacciones adversas más comunes a las vacunas, especialmente a las basadas en ARNm y en nanopartículas lipídicas. Estas reacciones pueden disuadir de vacunarse en el futuro y contribuir a la reticencia y la desconfianza hacia las vacunas. Sin embargo, no todas las personas que se vacunan desarrollan fiebre, y aquellas que sí la desarrollan tienden a tenerla tras varias dosis, lo que sugiere la importancia de los factores de riesgo individuales para la aparición de fiebre.  Las razones de esta variación aún no se conocen con claridad. 

 

En este estudio, Kelsey Huus y sus colegas plantearon la hipótesis de que la microbiota intestinal, de la que se sabe que influye en la actividad inmunitaria, podría desempeñar un papel en el desencadenamiento de estas reacciones.  Para comprobar esta hipótesis, Huus y su equipo analizaron la microbiota fecal, la temperatura corporal y los marcadores inmunitarios en sangre de 171 adultos sanos antes y después de recibir la vacuna de ARNm contra el SARS-CoV-2.  Los resultados mostraron que ciertas bacterias intestinales, especialmente las de la familia Lachnospiraceae, producen flagelina, una sustancia capaz de activar vías inmunitarias inflamatorias e intensificar las reacciones relacionadas con la vacuna.  Las personas que presentaban una mayor inflamación intestinal antes de la vacunación o niveles más elevados de expresión de flagelina en el intestino tendían a desarrollar fiebre inducida por la vacuna.  Además, los autores descubrieron que las dietas industrializadas pueden favorecer esta actividad inflamatoria. Las dietas vegetarianas tendían a correlacionarse con características del microbioma que contribuían a reducir la fiebre, mientras que un menor consumo de alimentos vegetales integrales y las dietas caracterizadas por una mayor ingesta de grasas o alimentos procesados se asociaban con un microbioma inflamatorio relacionado con la fiebre. La modificación de la dieta alteró tanto la composición del microbioma como las respuestas a la vacuna asociadas a aquel.  Es importante destacar que Huus y sus colaboradores demuestran que la flagelina, la inflamación y la dieta no afectan a las respuestas de anticuerpos a las vacunas, lo que sugiere que la inflamación provocada por la microbiota aumentó los efectos secundarios de las vacunas sin afectar necesariamente a la inmunidad. «La dieta, la ecología microbiana y el estado metabólico no son inmutables, y es posible que algún día las personas se preparen para la vacunación con el mismo cuidado con el que se formula la propia vacuna», escribe Bali Pulendran en un artículo de Perspective relacionado.


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