News Release

Los bisontes en libertad de Yellowstone favorecen la resiliencia de los pastizales

Summary author: Walter Beckwith

Peer-Reviewed Publication

American Association for the Advancement of Science (AAAS)

Los rebaños de bisontes errantes de Yellowstone mejoran los ciclos de nutrientes e impulsan la salud de los ecosistemas a escala del paisaje, según un nuevo estudio. Estos hallazgos, que desafían la sabiduría convencional sobre el pastoreo, sugieren que el restablecimiento de las migraciones a gran escala podría liberar todo el poder ecológico de la especie. Históricamente, Norteamérica albergó decenas de millones de bisontes cuyas migraciones estacionales transformaron los vastos ecosistemas de praderas del continente. Hoy en día, estas manadas antaño masivas de bisontes salvajes en libertad ya no existen; solo quedan unos 400.000 bisontes y casi todos viven en pequeñas manadas gestionadas en terrenos privadas o dentro de parques y reservas. Aunque las investigaciones sugieren que el bisonte desempeña un poderoso papel en la configuración de los ecosistemas al diversificar los hábitats, influir en las comunidades vegetales e impulsar procesos como el ciclo de los nutrientes y la productividad, los impactos ecológicos más amplios de las grandes manadas migratorias siguen sin conocerse bien porque los bisontes modernos están confinados en su mayoría a zonas limitadas. Sin embargo, el restablecimiento de las migraciones de bisontes en el ecosistema del norte de Yellowstone proporciona un laboratorio natural poco común para comprender cómo los grandes herbívoros moldean los ecosistemas a escala del paisaje.

 

Entre 2015 y 2022, Chris Geremia y sus colegas siguieron la dinámica del pastoreo de los bisontes en 16 lugares que representan los tres hábitats principales del animal y midieron su impacto en la dinámica del carbono y el nitrógeno, las comunidades vegetales y la microbiología del suelo. Geremia y su equipo descubrieron que el bisonte estabilizaba la producción vegetal a la vez que aceleraba el ciclo del nitrógeno, aumentando el nitrógeno por encima del suelo y mejorando la calidad nutricional del paisaje, sobre todo en zonas húmedas y ricas en nutrientes que acogían densidades de bisonte y pastoreo a niveles superiores a los recomendados habitualmente. La densidad microbiana del suelo y el contenido de nitrógeno en suelos y plantas también aumentaron en las zonas pastoreadas. Según los autores, los hallazgos demuestran que el poder ecológico de los grandes herbívoros migratorios reside no solo en su tamaño, sino en su número, densidad y libertad de migración. "Para avanzar en la conservación de los herbívoros migratorios y los ecosistemas de pastizales, debemos adoptar la heterogeneidad a escala del paisaje, no a escala de ranchos o pastos individuales, sino a tamaños que permitan a miles de grandes herbívoros migratorios moverse libremente por el paisaje", escriben Geremia y sus colaboradores. "Nuestros hallazgos subrayan que los ecosistemas con grandes herbívoros autóctonos, como el bisonte, pueden funcionar con éxito en el mundo actual".


Disclaimer: AAAS and EurekAlert! are not responsible for the accuracy of news releases posted to EurekAlert! by contributing institutions or for the use of any information through the EurekAlert system.