Feature Story | 4-Jun-2026

Randy Schekman: «Ambos queríamos responder la misma pregunta, pero de una forma completamente diferente: fue mágico»

El Nobel de Medicina apuesta por una investigación colaborativa y considera la formación en ética fundamental para los jóvenes investigadores

Universitat Jaume I

«Fue mágico. Él tenía su propia manera de abordar el problema, utilizando microscopía electrónica y morfología, mientras que yo me dedicaba a la bioquímica y la genética. Ambos queríamos responder la misma pregunta, pero de una forma completamente diferente», explica con vehemencia el profesor Randy Schekman del investigador italiano Lelio Orci, durante el coloquio que ha compartido con una treintena de investigadores e investigadoras de la Universitat Jaume I de Castellón.

El Nobel Randy Schekman ha sido recibido a su llegada por el rector electo, Jesús Lancis, previamente al coloquio, acompañado por el vicerrector de Innovación, Transferencia y Divulgación Científica, David Cabedo; la vicerrectora adjunto de Investigación, Margarita Vergara, la directora de la Escuela de Doctorado, Mercè Correa; el director de la Unidad de Divulgación Científica y Ciencia Ciudadana, Lluís Martínez, y la directora de Innovación y Emprendimiento, Marisa Flor.

Al comienzo del coloquio, dirigido por Mercè Correa y Ramón Feenstra, director del proyecto Ética, Ciencia Abierta y Evaluación, el profesor Schekman ha defendido la necesidad de la ciencia básica, la misma que le llevó en 2013 a conseguir el Nobel, y ha contado que esa línea de investigación que estudia los procesos metabólicos en las células y el papel de algunas proteínas pueden ser interesantes para crear biomarcadores en algunas enfermedades como el cáncer y en otras como el Parkinson.

El profesor se encuentra ahora inmerso en un proyecto que ha reunido a más de 35 equipos de 14 países con 165 laboratorios con el objetivo de impulsar la investigación básica en el campo del Parkinson, explica que «hace unos años empezamos a trabajar con una proteína genéticamente implicada en esta enfermedad que podria ser útil para su diagnóstico» y augura una revolución en el tratamiento de enfermedades genéticas «totalmente predecible y basado en la ciencia básica», asegura.

Schekman ha hablado también de dos de sus mentores: Arthur Koener, de quien aprendió mucho en el campo científico, aunque era muy difícil, exigente e implacable en el plano personal, y Daniel Koshland, de quien aprendió a ser «ciudadano de ciencia», un colega, no un individuo. «Por eso, comenta, hay que optimizar la propia personalidad, reconocer tus fortalezas y debilidades, no se puede ser como otra persona».

Por ahora, busca personas que le aporten y no «necesariamente que tengan muchos artículos publicados, sino personas que como Lelio Orci se hagan la misma pregunta científica, aunque utilicen otros caminos para obtener las respuestas. Porque para él, la técnica no es primordial, sino que «lo importante es siempre la pregunta».

Por último, Schekman ha hablado sobre las revistas científicas y el acceso abierto. El Nobel ha afirmado que el «factor de impacto de las revistas es un número falso y engañoso publicado por las grandes empresas comerciales que se aprovechan de la inseguridad de las personas». En su opinión, la obsesión por publicar de los jóvenes es «tóxica» y aunque sigue creyendo en las revistas científicas, considera que deberían ser científicos en activo quienes tomaran las decisiones sobre la publicación o no de un artículo.

Además, piensa que hay que seguir educando a los jóvenes científicos sobre las pautas y conductas adecuadas, «sobre lo que es aceptable y lo que no es» y considera que la formación ética en el comienzo de la etapa investigadora es importante, porque «no creo que un joven pueda comprender todo el daño que puede causar a su propia carrera, puede ser devastador».

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