Feature Story | 25-Jun-2026

Lo que debe saber sobre el embarazo y la enfermedad de las válvulas cardíacas

Mayo Clinic

ESTIMADA MAYO CLINIC: Durante mi embarazo me han diagnosticado estenosis de la válvula mitral. ¿Qué frecuencia tiene la enfermedad valvular y qué debería saber al respecto?

 

RESPUESTA: La enfermedad valvular afecta a la forma en que la sangre circula a través del corazón, y el embarazo suele ser un periodo en el que los síntomas aparecen por primera vez o se vuelven más evidentes. Recibir el diagnóstico de una valvulopatía durante el embarazo puede resultar inesperado y abrumador. Comprender por qué ocurre y explorar las opciones terapéuticas puede aportar claridad y aliviar los temores.

 

El embarazo suele describirse como la máxima prueba de esfuerzo cardiovascular del organismo. El corazón trabaja de forma significativamente más intensa para dar soporte tanto a la madre como al bebé en desarrollo. El volumen sanguíneo aumenta, la resistencia vascular disminuye y la frecuencia cardíaca se incrementa. Estos cambios fisiológicos normales comienzan al inicio del embarazo y alcanzan su punto máximo al final del segundo trimestre y comienzo del tercero.

 

Estos cambios pueden desenmascarar síntomas de una enfermedad valvular previamente silente o intensificar los de valvulopatías ya conocidas, ya que al corazón se le exige bombear mayor volumen de sangre a través de una válvula que no funciona con normalidad. Entre las valvulopatías conocidas se incluyen:

  • Válvulas estrechadas (estenosis)
  • Válvulas insuficientes (regurgitación)
  • Anomalías valvulares congénitas

 

Otras afecciones valvulares pueden derivarse de infecciones, como la fiebre reumática, o de cambios estructurales de la válvula con el paso del tiempo.

 

Síntomas

 

Incluso mujeres que se encontraban bien antes del embarazo pueden empezar a notar síntomas en torno a las semanas 28 a 30, cuando el sistema cardiovascular alcanza su máxima carga de trabajo.

 

Muchos síntomas habituales del embarazo se solapan con los de la enfermedad valvular. La fatiga, la disnea, el edema y el aumento de la frecuencia cardíaca pueden aparecer en un embarazo normal. Es especialmente importante evaluar aquellos síntomas que comienzan de forma súbita o que empeoran de manera evidente.

 

La disnea con el esfuerzo o en decúbito, la fatiga inusual que interfiere en las actividades diarias, la hinchazón en piernas o pies, la sensación de latido acelerado, la disminución de la tolerancia al ejercicio o la opresión torácica deben motivar la consulta con un profesional sanitario.

 

Dado que los síntomas del embarazo pueden enmascarar problemas cardíacos subyacentes, es fundamental una comunicación clara entre las pacientes y sus equipos asistenciales. Muchas pacientes asumen que los síntomas nuevos forman simplemente parte del embarazo, especialmente si gestaciones anteriores transcurrieron sin complicaciones. Sin embargo, cuando algo no parece normal, es importante prestar atención a esa intuición.

 

La valoración de los síntomas puede incluir:

  • Exploración física.
  • Ecocardiograma para evaluar la estructura y la función cardíacas.
  • Electrocardiograma (ECG) para comprobar el ritmo cardíaco.
  • Otras pruebas de imagen o estudios complementarios.

 

Estas evaluaciones ayudan a determinar si los síntomas están relacionados con el embarazo o son consecuencia de una cardiopatía.

 

Tratamiento

 

Una vez identificada la enfermedad valvular, la atención coordinada adquiere especial importancia. Muchas pacientes se benefician de un enfoque basado en un equipo cardio-obstétrico que incluye especialistas en cardiología y medicina materno-fetal, con el apoyo de cirugía cardíaca o expertos en cardiopatía estructural cuando es necesario. Los equipos obstétricos locales pueden continuar implicados, especialmente si se prevé que el parto tenga lugar cerca del domicilio.

 

El enfoque del equipo cardio-obstétrico permite alinear las necesidades médicas con los objetivos de la paciente respecto al embarazo y la planificación familiar. La toma de decisiones compartida desempeña un papel central. Cada situación es distinta, y las decisiones terapéuticas se configuran en función de los valores personales, la valoración de riesgos y la planificación a largo plazo.

 

El tratamiento depende de la gravedad de la afección y de cómo la paciente tolere las demandas fisiológicas del embarazo.

 

Muchas mujeres con enfermedad valvular leve o moderada pueden continuar el embarazo con seguridad bajo estrecha supervisión. Pueden emplearse fármacos para ayudar a controlar la retención de líquidos, regular la frecuencia cardíaca o aliviar los síntomas.

 

Cuando la enfermedad valvular es más grave o los síntomas afectan de forma significativa a la vida diaria, pueden realizarse procedimientos antes o durante el embarazo. Entre ellos se incluyen:

  • Procedimientos percutáneos para dilatar una válvula estrecha o mejorar su función.
  • Reparación valvular para preservar la válvula propia siempre que sea posible.
  • Sustitución valvular cuando la enfermedad está avanzada o los síntomas no pueden controlarse.

 

En las pacientes que requieren sustitución valvular, el equipo asistencial analizará la elección entre una válvula mecánica o biológica, especialmente en mujeres que planifican futuros embarazos.

  • Las válvulas mecánicas son duraderas, pero requieren anticoagulación de por vida, lo que puede añadir complejidad durante el embarazo.
  • Las válvulas biológicas suelen evitar la anticoagulación a largo plazo, aunque tienen una menor durabilidad.

 

Las decisiones terapéuticas pueden influir tanto en la salud personal como en el futuro de la familia. Conversaciones claras y colaborativas sobre riesgos y beneficios favorecen una toma de decisiones informada y segura.

 

Equipos expertos en cardiología, medicina materno-fetal, imagen cardíaca y cirugía contribuyen a elaborar un plan integral adaptado a las necesidades de cada paciente.

 

Cualquier mujer embarazada debe consultar con un profesional sanitario si síntomas como disnea, dificultad para respirar en decúbito, molestias torácicas, palpitaciones, edema de rápida progresión o nueva fatiga comienzan a interferir en la vida diaria.

 

Cuando algo no parece estar bien, expresar esa preocupación es uno de los pasos más importantes que puede dar una paciente. Un equipo asistencial sólido está preparado para acompañar cada etapa del embarazo y velar por la salud tanto de la madre como del bebé.

 

Katie Young, M.D., Cardio-Obstetricia, Mayo Clinic, Rochester, Minnesota

 

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