La fabricación de baldosas cerámicas es un proceso intensivo en uso de energía (30-40 kW/m2) y de recursos (0,02 t/m2 de materias primas y 0,010 m3/m2 de agua). El 90% de la energía consumida se obtiene de la combustión de gas natural. La etapa de secado por atomización, por ejemplo, es responsable del 95% del consumo de agua, el 34% de energía (principalmente térmica) y el 32% de las emisiones de CO2. Las cifras ponen de manifiesto la urgente necesidad de mejorar la sostenibilidad de este proceso para reducir residuos, consumo de agua y contribuir al reto de la descarbonización.
Un consorcio integrado por tres instituciones de investigación y cuatro organizaciones europeas de regiones clave en la producción de baldosas cerámicas ha iniciado el proyecto INNOVATILE, financiado por la Unión Europea a través del Programa Interreg NEXT MED, que impulsa una nueva tecnología más sostenible para reducir significativamente el impacto ambiental de la fabricación de baldosas cerámicas y que podría suponer un ahorro directo de alrededor del 10% en el coste de fabricación.
La iniciativa, coordinada por el Instituto Universitario de Tecnología Cerámica (IUTC) de la Universitat Jaume I de Castelló, busca disminuir el consumo energético y de recursos en la producción de baldosas cerámicas mediante la aplicación de un innovador proceso de obtención del polvo atomizado, con una tecnología diseñada para reducir el consumo de energía, agua y materias primas. Su presupuesto asciende a 2.800.575,65 euros, de los que la Unión Europea financia 2.492.512,33 €, lo que supone el 89% del coste del proyecto.