El VIH puede persistir en un conjunto más amplio de células inmunitarias de lo que se sospechaba hasta ahora, según un estudio pionero que cuestiona paradigmas establecidos de la inmunología y redefine la forma en que los científicos entienden el reservorio del VIH. Los hallazgos inesperados muestran que el virus persiste en linfocitos T CD8+ que se han transformado a partir de linfocitos T CD4+ maduros, identificando así un componente oculto del reservorio viral que se ha pasado por alto durante décadas. En conjunto, los resultados amplían nuestro conocimiento de la biología de los linfocitos T y tienen implicaciones fundamentales para los futuros esfuerzos destinados a desarrollar una cura. El VIH invade las células inmunitarias al entrar a través de un receptor denominado CD4, por lo que infecta principalmente a los linfocitos T colaboradores, que expresan CD4 en su superficie celular. La concepción inmunológica convencional sostiene que los linajes de linfocitos T permanecen fijos de por vida; por ejemplo, un linfocito T CD4+ maduro no puede convertirse en otro linaje de linfocitos T que exprese, en su lugar, el receptor CD8. Por lo tanto, muchas de las estrategias propuestas para curar el VIH se han centrado en atacar y eliminar el reservorio viral presente en los linfocitos T CD4+. Sin embargo, Jinfeng Cai y sus colegas demuestran ahora que la infección por el VIH puede hacer que los linfocitos T CD4+ se conviertan en linfocitos T CD8+ citotóxicos, y que estos nuevos linfocitos convertidos también albergan VIH latente. Realizaron un seguimiento de los linfocitos T antes y después de la infección con constructos virales del VIH a lo largo del tiempo, y descubrieron de forma inesperada que algunas células infectadas empezaban a expresar CD8. El equipo demostró que estas células procedían del linaje original de linfocitos T CD4+ y mostró que el VIH impulsaba tanto la expresión de CD8 como la regulación a la baja de CD4 a través de las proteínas Vpr y Nef, respectivamente. Por último, examinaron células aisladas de dos cohortes de personas que viven con el VIH en China y EE. UU., y detectaron ADN del VIH-1 tanto en linfocitos T CD4+ como en linfocitos T CD8+. «Por lo tanto, debemos considerar los linfocitos T CD8+ como parte del reservorio del VIH-1», señala Robin Orozco en un artículo relacionado de Focus. «Desde el punto de vista traslacional, será crucial evaluar si dirigirse a esta población podría contribuir al objetivo perseguido desde hace tiempo de encontrar una cura para la infección por el VIH-1».