Los manglares, típicos de latitudes tropicales y subtropicales, se han convertido en auténticas trampas naturales de basura de origen terrestre y marino. Las raíces de los árboles, conocidos como mangles, tienen una gran capacidad para atrapar la basura —procedente de tierra firme y del mar—, que se va fragmentando con el tiempo hasta quedar enterrada en el fondo fangoso. Ahora, un artículo de la revista Environmental Pollution alerta de que la acumulación de basuras amenaza el equilibrio medioambiental y la biodiversidad de estos ecosistemas, y también el bienestar de las comunidades locales próximas dependientes de los recursos que les aportan los manglares.