En junio de 2026, la Comisión de Evaluación Ambiental (COEVA) aprobó por unanimidad el primer proyecto de extracción de tierras raras en Chile, pese al descontento de la comunidad y de una consulta ciudadana en 2022 en la que el 99% de los participantes rechazaba los planes mineros. Dos tesis de máster de la Universidad de Utrecht analizaron la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto minero de la empresa Aclara Resources (REE Uno SpA), de un total de 8.900 páginas, que incluía tres rondas de participación ciudadana. Ambos estudios identifican un mismo patrón estructural: la documentación es robusta en cuanto a las descripciones, pero presenta deficiencias significantes a la hora de identificar, evaluar y mitigar impactos, específicamente sobre los recursos hídricos. Además, el proceso de participación omite por completo o aborda de forma meramente superficial entre el 74% y el 80% de las preocupaciones expresadas por la comunidad. Esto plantea dudas sobre la validez de aprobar un proyecto minero en una región de escasez hídrica.